Llenar la casa de flores
Mientras resplandece el sol, a través de la ventana se ve la ciudad y las montañas... las montañas que hacen que todo florezca. Estamos sentados en la casa de los abuelos, huele a café y la abuelita Rosita riega sus plantas, no hay nada de qué preocuparse. -Abuelita, ¿y si llenamos la casa de flores?